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Escrito por Mario Rodriguez
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Tuesday, 02 de March de 2010 |
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Página 1 de 7 Desde muy niño, digamos los 4 ó 5 años, el hijo de Minerva jugaba con adornos, gustaba de vestir capas, bailar, moverse mucho y entretenerse solo o en compañía de niñas en vez de varones. “Había algo diferente en él”, recuerda la mujer hoy, casi treinta años después.
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Modificado el ( Saturday, 06 de March de 2010 )
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