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Los actos legales de los últimos días realizados en el municipio
de San Francisco deben ser respetados ya que corrigen una
injusticia de la ley. La institución del matrimonio no está en
peligro por las uniones civiles de los homosexuales. Todos
deberíamos poder asumir compromisos y responsabilidades hacia esa
persona querida sin exigir un comportamiento privado. Los derechos
y deberes que se deben tener ante la ley es una cuestión de seres
humanos responsables y no de sus preferencias íntimas.
Estos derechos mencionados no tienen ningún tono sexual, sino que
se refieren al compromiso que dos personas asumen ante la sociedad
y cómo ésta se comporta con ellos. Los cónyuges, por ejemplo,
tienen la autoridad legal de responder por sus parejas y tomar
decisiones médicas. También pueden recibir los beneficios
gubernamentales, como los del Seguro Social, en el caso del
fallecimiento de un esposo. Estos derechos se suelen otorgar por
el compromiso oficial a largo plazo que existe en la pareja,
casándose ante la ley, y no por la preferencia sexual. Los
llamados compañeros domésticos carecen de estos beneficios y de
muchos otros similares. Esto en concreto es un castigo inmerecido.
No hay motivo para pensar que una persona por ser heterosexual
vaya a tener una relación más seria, más estable y más responsable
que un homosexual. Ambos tienen que gozar de las mismas
protecciones y deberes ante la ley. Esto es una cuestión de
justicia y la aprobación en el pasado de la Proposición 22 contra
las uniones legales no hace menos discriminatorio prohibir las de
un mismo sexo.
Acá no hablamos ni de religión ni de moralidad, y merece nuestro
respeto los distintos puntos de vista en esta área. Sin embargo,
estamos en desacuerdo con la idea de que estas uniones legales
pongan en peligro la vieja institución del matrimonio o los
vínculos existentes en una pareja heterosexual. El juez de San
Francisco parece pensar lo mismo al dictaminar que no procede
prohibir las uniones homosexuales porque sus oponentes no
demostraron que éstas perjudiquen a la sociedad. Los peligros para
el matrimonio entre heterosexuales son de otro tipo.
No nos sorprende que un tema tan controversial como éste sea
utilizado en una campaña de reelección presidencial al hablarse de
una enmienda constitucional que defina el matrimonio como unión
entre varón y mujer. De esta manera se quiere manipular
maliciosamente las emociones, el temor, la confusión y hasta la
ignorancia. Pese a lo que se diga, ésta es una cuestión de
derechos legales
FUENTE: GLAAD
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piensas del matrimonio gay ? Te animas y viajarías a los
Estados Unidos para casarte aunque sea en papel y no puedas
beneficiarte del mismo en Puerto Rico ? Comenta a
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